Domingo, 24 de mayo
Viedma/Patagones

Lautaro Roht: "Tengo la intención, sincera, de teñir un poco este acto con la sensibilidad de un hijo de veterano"

Lautaro, hijo del ex combatiente Dario Roht expresó su mirada a lo largo de estos años, sobre la Gesta de Malvinas

La reflexión  de Lautaro en el 43º Aniversario Día del veterano y veterana y de los caídos en la Guerra de Malvinas nos pone en primera persona toda su vivencia. Tambien criticó  al sector político en general que ha convertido la fecha en un acto protocolar al que los jóvenes no sienten deseos de asistir.

En su discurso expresó: "Del acto anterior a hoy sentí un punto de reflexión. Vengo a la plaza desde que tengo uso de razón y me fui con una sensación no muy linda. Sentí que fue un acto y como por ahí siento yo que viene siendo ahora, con una lógica por demás protocolar. Con una lógica de cumplir con la fecha. Y quiero comunicarles a los presentes que esta fecha no es para nada algo que merezca solo una lógica protocolar.
El 2 de abril empieza mucho antes. Yo lo vivo como una compañía como alguien que se crio en una casa con un veterano de guerra y ya en marzo el clima es distinto. 
Imagino que los recuerdos se acercan, las llamadas abundan, tanto de compañeros como de familiares de compañeros. Las luchas año año se renuevan y la sensibilidad y las emociones se ponen mucho más fuertes.
Siempre hubieron nuevos objetivos y antes y también después del 2 de abril las actividades eran muchísimas asistiendo las escuelas, dando notas en la radio, contando sus emociones, sus vivencias y creo que eso fue muy importante para ellos para poder sobrellevar con el paso del tiempo, con la familia, con la compañía necesaria, todo eso con lo que conviven hace ya 43 años.
Saludo a nuestros representantes y por último al público en general. Creo que dentro del público en general hay muchas personas que sienten en el corazón esta fecha y que saben que venir a darle un abrazo a los veteranos, es un acto hermoso para las dos partes. Según escuché más de una vez, algunos se sorprenden con los chicos que eran, los chicos que eran ellos.
Algunos otros piensan que podían haber sido sus hijos y otros que fueron defensores de la patria o héroes. Y estar acá presente todos los años un rato es un gran acto, así que gracias. Quiero aclarar que yo no estoy acá para hablar de derechos políticos, geográficos históricos, no estoy acá para hablar como si hubiese sido de la guerra. Tengo la intención, sincera, de teñir un poco este acto con la sensibilidad de un hijo de veterano.

 


Y acá vuelvo lo mismo que comentaba anteriormente, estos actos han pasado a ser muy protocolares y siento que eso aleja a los jóvenes. Quiero apelar a la sensibilidad porque como les comentaba hace un rato, es muy difícil para mí encontrar una persona de mi generación que no se acuerde de Ángel (Callea) y Darío (Roth). Y yo les aseguro que ellos no iban a la escuela con un librito.
Ellos iban, se sentaban, captaban la atención con su mirada y contaban lo que vivieron de una forma tan humana que quedaron en la memoria de muchas personas hasta el día de hoy y espero que durante muchos años más. Quiero compartirles algo que sentí desde muy chico y tiene que ver con la idea de que si algunos de ustedes habla con un veterano de guerra de donde sea, se van a dar cuenta que esa persona tiene algo distintivo.
A mí me tocó conocer a muchos compañeros de mi viejo y realmente esa mirada tiene una sensación especial y siempre que lo saludás tienen unas ganas enormes de hacerte sentir acompañado. De hacerte sentir seguro, de que pase lo que pase puedes acudir a ellos. Y seguro que tiene que ver con que nada te puedo unir más a una persona como los momentos que ellos compartieron.
Momentos difíciles, límite, y no solo allá en Malvinas, sino también acá. Después con sus familias, con el olvido, con un compañero que decidió quitarse la vida. Los invito cuando puedan y tengan la posibilidad de ver a través de sus ojos y entender un poco de lo que de lo que les hable.
Quiero contarles por otro lado que charlando con mi viejo, más de una vez, le pregunté, ¿Vos sentiste miedo todo el tiempo? ¿Qué sentiste allá? Y yo sabía lo que me iba a responder. Es una realidad que uno no siente miedo 100% constantemente minuto a minuto.
Yo me pregunto, ¿los veteranos eran conscientes todo el tiempo de lo que estaban haciendo, de lo que formaban parte? Seguro que lo fueron y seguro que las situaciones los hacían entrar en razón en cada momento. Pero me parece importante a mí poner algo de racionalidad en lo que pasó.
Claramente ellos no podían estar pensando todo el tiempo en eso, es necesario.  Siento que es necesario desenfocarse para poder avanzar. Escuché además decir que ellos fueron víctimas, que un militar los llevó a pelear en condiciones inhumanas.
Y no sé la verdad si hubiesen querido ir, si hoy elegirían estar ahí, pero la realidad es que estuvieron momento a momento estaban en una guerra y no vivían en estado de shock. Comían como podían, movían donde les decían y pusieron el cuerpo con las herramientas que tenían al alcance. Me parece increíble cómo el cuerpo se adapta a todo. Ellos vivieron días de guerra, no fue un momento, no fue un flash. Fueron días, fueron varios días.
Y saben qué me dice mi viejo. Me dice siempre que él recuerda muchísimo el mar. Ese mar inmenso, frío, azul, increíble. Y que entre las guardias y moverse de lado a lado por el barco tarareaba canciones de rock. Y me cuenta también que le tiraba pan a las toninas. Entonces, ¿cómo explicamos tanta humanidad en un escenario así?
Es increíble pensar en cada uno de los momentos que vivieron los veteranos, pero yo estoy convencido de que vivieron muchísimas más cosas que lo que cuentan los documentales. Quiero volver a lo que les mencionaba antes a víctimas, lo llevaron, no sé. Lo que sí a mí siempre me llamó la atención, ¿saben qué es?
Que esa guerra fueron personas muy humildes con una formación muy escasa y sin embargo pelearon por la patria y sorprendieron a más de un soldado inglés. Y esa patria para ellos no era un mapa, no era una bandera, no era un tratado internacional.

 


Porque cómo se le explica un sentimiento, un sentimiento patriota, un sentimiento malvinero a un joven de 18 años que no sabe ni leer, ni escribir o que no conoce el mar. Esa patria para ellos, en ese momento en ese era ese territorio, eran esas islas, eran sus compañeros, esa patria era levantarse y hacer lo que tenían que hacer para poder volver pronto a ver a su familia, a sus amigos para poder volver a su pueblo.
Todo esto que hablo tiene que ver con el tema de la soberanía. Y pensé estas palabras para dirigirme a las escuelas, principalmente, a la otra generación, ¿sí? Y pienso, ¿cómo definimos la palabra soberanía? ¿Cómo hablamos hoy de un sentimiento patriota? Y voy a volver una vez más al antes, a que todo esto se ha vuelto muy teórico y para mí el patriotismo tiene muchísimo que ver con el sentido de pertenencia.
Algo que no se estudia, que no se compra, que se siente. Se siente porque es una emoción muchísimo más grande que un papel. Es un sentimiento que se transmite, se contagia y tiene que ver con el amor. Tenés que querer mucho algo para sentirte parte para respetarlo y para cuidarlo. Yo no me acuerdo, la verdad, de todo lo que me enseñaron de la Revolución de Mayo, pero cuando suena el himno me agarra una cosa increíble.
Me parece importante que todos se acerquen desde la parte que sientan a esto porque los libros se queman, porque los que hacen las leyes cambian Y lo único que nos queda es la memoria, es no olvidarnos de lo que pasó un día como hoy, es no olvidarnos de las personas que formaron parte de esto. 

 


Les voy a contar algo y con esto cierro, algo que me hizo cambiar un montón a mí la perspectiva de Malvinas.
Para mí Malvinas siempre desde el chico fue mi viejo, mi padrino, esta plaza y un mapa que me hizo entender que son dos islas al sur y claramente que son nuestras. Pero hace no mucho tiempo agarré y dije, "Voy a googlear esto." Me metí y busqué y y islas Malvinas. Y vi imágenes y vi videos, no de la guerra, de de las islas. Y me pasó algo, dije, "Wow." Son hermosas, son increíblemente hermosas.
Y siempre pienso en la Patagonia, en sus paisajes, en lo extensa que es, creo que más de uno cuando visita esos lugares siente un orgullo enorme por ese por este país. Yo quiero que se sientan patriotas un día como hoy por porque las islas reúnen características muy similares. Por eso son nuestras, no pueden ser más nuestras.
Tenemos que querer a nuestro suelo, tenemos que sentirnos parte de la tierra que habitamos y eso ya me parece que es un acto bastante suficiente para ser patriotas. Les digo algo que tal vez sea un poco informal para el acto un acto como este y ya que ya lo escribió en un cuento para niños, un veterano y me parece suficiente para poder entenderlo. ¿Saben algo?
Todos y cada uno de los pingüinos que viven allá no reconocen a los británicos como pobladores nativos. Todos los pingüinos que viven ahí saben que los británicos están en un territorio que no les corresponde. Ellos no son de ahí y nosotros sí. Nosotros somos parte de todo eso.
Entonces, hagan lo que yo hice, por favor, aprecien la belleza de ese lugar que hoy está habitado por otras personas, pero no puedo estar más seguro, no puedo sentir con más fuerza que esas islas son argentinas. 
Por último, es una obligación, como cada año, recordar a los caídos en el conflicto, recordar a los que volvieron y se quitaron la vida por diferentes razones de salud o por el tiempo no más, ya no están entre nosotros. Les pido, por favor, otro respetuoso minuto de silencio. Culmino Lautaro.

 

 

Fotos: Horacio Valderrama

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