Taxis a 3 pesos, la parapsicóloga y el fantasma de Patagones
Por Eduardo Varela - Redacción ESTESUR
En 1993, Viedma y Patagones vivÃan una época de transición. La década de los 90 traÃa consigo el avance de la modernidad, un salto que dejaba atrás lo analógico y abrazaba las nuevas comodidades tecnológicas.
Las radios de Frecuencia Modulada florecÃan, llenando el dial con voces que resonaban desde los rincones más insospechados: comedores, lavaderos, garages, cualquier lugar era adecuado para lanzar una señal al aire. Al mismo tiempo, los taxis, que hasta finales de los 80 habÃan sido Valiant y Peugeot 404 azul con techo blanco, daban paso a modernos Fiat Duna, blancos y ágiles, que podÃan llamarse por teléfono —una nueva posibilidad tras la privatización de Entel— y cobraban tarifas casi ridÃculas, como la bajada de bandera sin costo y la tarifa fija de 3 pesos a Patagones.
La Comarca vivÃa su propia adolescencia de cambios, con los históricos canales de desagües que en Viedma daban paso a los bellos y hoy caracterÃsticos bulevares. En medio de ese fervor modernista, hubo un fenómeno que encendió la imaginación de toda la región: la leyenda del "Fantasma de Patagones", un relato que, de haber existido Twitter, habrÃa sido un Trending Topic mundial.
Todo comenzó con un avistamiento, o al menos eso decÃan. Una luz, según un testigo anónimo, fue vista en el puente Viejo, y pronto surgió el rumor de que un fantasma habÃa aparecido en el asiento trasero de un taxi que cruzaba hacia Patagones. La leyenda creció como una bola de nieve. Unos aseguraban que se trataba del espÃritu de un capitán de barco brasileño que habÃa combatido en la región en 1827. Otros, más escépticos, lo atribuÃan a una estrategia comercial de una parapsicóloga que colaboraba con una radio de Patagones. Pero para muchos, el mito se convirtió en una obsesión.
Durante meses, el lugar donde se decÃa que aparecÃa el fantasma se convirtió en una atracción turÃstica. Cientos de curiosos se congregaban cerca del Cerro de la Caballada y el cementerio, algunos portando estacas pintadas de blanco, como si esperaran encontrarse con Drácula en lugar de un espÃritu patagónico. Los taxistas hacÃan su agosto, transportando multitudes al misterioso lugar por la modesta tarifa de 3 pesos.
La parapsicóloga, de nombre Nilda, con su popular programa en una radio ya extinta, se convirtió en la portavoz de la historia. Afirmaba que el espectro era el alma en pena de un marino que no habÃa podido descansar en paz. AsÃ, la leyenda adquirÃa un nuevo matiz: se trataba del Capitán James Shepherd, un escocés que habÃa comandado la escuadra brasileña durante el famoso Combate del 7 de Marzo en 1827, cuando la Patagonia fue defendida heroicamente.
La Historia del Capitán Shepherd
James Shepherd era un marino que comandaba las fuerzas brasileñas en su intento de arrebatar la Patagonia a la soberanÃa argentina. El 7 de marzo de 1827, durante un combate que pasó a la historia, Shepherd fue abatido de un disparo en el cuello. Murió en el acto, pero no sin antes dejar tras de sà una historia que, casi dos siglos después, seguÃa resonando en los relatos locales.
El capitán llevaba consigo un anillo que defendió hasta el último aliento. El objeto, sin embargo, fue arrebatado por los corsarios locales que le cortaron el dedo para hacerse con él. No era solo una joya, sino un sÃmbolo de un amor perdido. Según la leyenda, Shepherd habÃa conocido a una mujer en Perú, esposa de un hombre acaudalado. Su romance, apasionado y prohibido, culminó con el regalo del anillo, un sÃmbolo de un reencuentro en la vida después de la muerte. La inscripción grabada en el anillo decÃa: “Cuando seamos definitivamente libres, mi alma reconocerá la tuyaâ€.
Al perder el anillo en su muerte violenta, Shepherd quedó condenado a vagar por la eternidad, incapaz de reunirse con su amante en el más allá. Desde entonces, su espÃritu ronda Patagones en busca de la pieza que lo unirÃa nuevamente a su amada, sostiene la leyenda que se alimentó con los años.
El Fantasma del Capitán
En los meses de 1993, mientras las radios locales avivaban el mito y la parapsicóloga Nilda ganaba clientes con su teorÃa del alma en pena, el fantasma del capitán parecÃa volver a la vida, no solo en la imaginación de los ciudadanos, sino también en la voz de quienes aseguraban haberlo visto. Era el alma de un hombre incompleto, buscando desesperadamente su anillo para cerrar un capÃtulo eterno.
Lo más intrigante es que, según algunos, el anillo sigue hoy en manos de una conocida familia maragata, alimentando el mito y dejando en el aire la pregunta: ¿Seguirá vagando Shepherd por las calles de Patagones hasta encontrar lo que busca?
Mientras tanto, las noches de taxis llenos de curiosos y radios hablando del capitán ya forman parte del folclore local. Un paseo turÃstico, una anécdota para contar a los hijos. Pero para quienes creen, el fantasma sigue ahÃ, en algún rincón de la Comarca, esperando que alguien devuelva el anillo que un dÃa le fue arrebatado.






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