Hemos naturalizado el manejo temerario de las motos repartidoras en Viedma
Muchas de ellas generan peligro para sà y para terceros.
En las calles de Viedma, las infracciones cometidas por motociclistas se han convertido en una problemática cotidiana que no parece tener solución a la vista. Especialmente, las motos que trabajan en aplicaciones de reparto han adoptado comportamientos temerarios en su afán de cumplir con los tiempos prometidos a los usuarios.
Estas conductas no solo ponen en riesgo la integridad de los motociclistas, sino también la de peatones y otros conductores.
Entre las principales infracciones detectadas, se encuentran el irrespeto por el derecho de paso, la circulación por veredas, adelantamientos por la derecha, el cruce de semáforos en rojo, giros en esquinas prohibidas y el exceso de velocidad. Este cúmulo de transgresiones genera un escenario peligroso en la ciudad y plantea una pregunta clave: ¿Cuándo las autoridades municipales de Tránsito actuarán con mayor firmeza para controlar esta situación?
A pesar de que las aplicaciones de reparto prometen eficiencia, esto no deberÃa justificar un comportamiento imprudente en la vÃa pública. Trabajar no exime a nadie de cumplir con las normas viales, y en las calles, todos los actores deben ser iguales ante la ley.
Por otro lado, no son solo los motociclistas de aplicaciones los responsables de generar caos. Las motos particulares también contribuyen al problema, especialmente aquellas que producen ruidos estruendosos. La contaminación auditiva derivada de escapes modificados o motores mal calibrados añade un problema más al paisaje urbano.
El desafÃo para el municipio es claro: se requiere un control más estricto, que no solo implique sanciones, sino también campañas de concientización para fomentar una convivencia vial más segura y ordenada.






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