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Pedro Marino Ungar, un estudiante de 18 años oriundo de la ciudad de San Carlos de Bariloche, logró clasificar a la instancia final de la undécima edición de la Competencia Argentina de Tecnología (OATec), organizada por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). El joven rionegrino superó dos instancias de evaluación virtual entre 1.800 participantes de todo el país y se posicionó entre los 15 finalistas seleccionados para disputar el certamen el próximo 30 y 31 de octubre de 2026 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Actualmente, Marino Ungar cursa el último año de la educación secundaria en la Escuela Cooperativa Técnica Los Andes de Bariloche y se encuentra desarrollando, de manera independiente con el asesoramiento de docentes del establecimiento, un proyecto para diseñar y construir un cohete completo que incluye motor, fuselaje y componentes electrónicos. Su acercamiento al área aeroespacial comenzó en 2025 tras investigar sobre motores y sistemas de control: “De chico me imaginaba que iba a ser ingeniero, no sabía de qué, pero estaba seguro de que quería serlo”, y agregó: “Siempre me gustó ver lanzamientos de cohetes tripulados, y de su reentrada a la Tierra, es algo que me fascina”.

Para alcanzar la final, el estudiante dedicó cuatro meses de preparación que requirieron intensificar el estudio durante los fines de semana, debido a su jornada escolar de más de nueve horas diarias. La primera fase evaluativa consistió en un examen de conocimientos generales en biología, física, química y matemática, mientras que la segunda etapa profundizó en temáticas espaciales como cálculos de trayectorias, misiones espaciales y diseño de cohetes. Tras la clasificación, contó con dos meses adicionales para la preparación del tramo decisivo.

La fase final de la OATec reunirá a los finalistas en grupos para resolver de manera práctica un problema de ingeniería aeroespacial en un tiempo estipulado, instancia donde el jurado examinará los conocimientos técnicos, la capacidad de respuesta y el desempeño colectivo. Los participantes que obtengan los tres primeros lugares recibirán becas de estudio para carreras de grado en el ITBA con coberturas del 100%, 75% y 50%, respectivamente. Ante este desafío, el joven expresó: “Me preocupa especialmente la posibilidad de que los nervios me impidan organizar las ideas durante la final del desafío. Pero voy a dar lo mejor de mí para poder superar ese aspecto”.

En relación con sus proyectos futuros, Marino Ungar planifica continuar su formación en ingeniería dentro del área de la industria espacial y proyecta sumarse a programas internacionales como el Space School Program para acceder a instancias de capacitación en Houston, Texas. Su meta a largo plazo se enfoca en integrar organismos de desarrollo aeroespacial de primer nivel: “Para trabajar en la NASA, SpaceX o en alguna agencia, primero y principal, tengo que estudiar y absorber la mayor cantidad de conocimiento y experiencia de otras personas”, concluyó.


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Autor: admin