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María Luisa «Mara» Salto tenía 20 años y estudiaba Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba cuando fue secuestrada, el 27 de julio de 1976. Sus restos fueron identificados mediante estudios de ADN en el marco de la causa «Enterramientos Clandestinos», que investiga el hallazgo de víctimas de la última dictadura militar en Córdoba.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) continúa trabajando en Loma del Torito, Córdoba, en la recuperación e identificación de restos de personas detenidas desaparecidas que fueron vistas por última vez en el centro clandestino de detención La Perla.

En ese contexto, se confirmó la identificación de María Luisa «Mara» Salto, una joven de Cipolletti que fue secuestrada cuando cursaba sus estudios de Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba. La confirmación fue comunicada esta semana a sus familiares, luego de que los análisis genéticos arrojaran resultados positivos.

Mara era hija del médico Julio Dante Salto, quien también fue intendente de Cipolletti durante la década de 1960, en el período en que se produjo el conocido Cipolletazo. Pertenecía a una de las familias pioneras y de los primeros pobladores del Alto Valle. Era, además, hermana de Julio Rodolfo Salto, exintendente de la ciudad.

Su hermana María Emilia Salto, conocida como «Beba», fue concejal del Partido Justicialista en Neuquén capital y sobreviviente de centros clandestinos de detención de la Patagonia. A lo largo de los años, declaró en juicios por delitos de lesa humanidad realizados en Bahía Blanca, tanto por su propio caso como en calidad de testigo del asesinato de Daniel Bombara, no docente de la Universidad Nacional del Sur, en el centro clandestino «La Escuelita».

Mara Salto fue secuestrada el 27 de julio de 1976 por personal de las Fuerzas Armadas y de seguridad. Dos días después, fue allanado el domicilio que compartía con una compañera de estudios.

Los responsables de su secuestro, entre ellos Luciano Benjamín Menéndez, fueron juzgados en la causa «La Perla-La Ribera-D2». Según los testimonios de sobrevivientes, Mara fue vista por última vez casi 20 días después de su secuestro, en el centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba.

La identificación de sus restos representa un nuevo avance en la búsqueda de las personas desaparecidas durante la última dictadura militar. En Cipolletti, un memorial lleva su nombre junto al de otras 16 personas detenidas-desaparecidas durante ese período.

El juez federal de Córdoba, Hugo Vaca Narvaja, está a cargo de la causa «Enterramientos Clandestinos», que investiga los hallazgos de restos humanos en zonas vinculadas con la represión ilegal en esa provincia.

Cuando estuvo en Neuquén, el magistrado había adelantado que se producirían nuevas identificaciones. En la guarnición militar de La Calera se encontraron numerosos restos óseos de pequeño tamaño que fueron sometidos a estudios genéticos. Ese trabajo permitió identificar a 30 personas detenidas-desaparecidas por el plan sistemático de represión y persecución política desplegado durante el terrorismo de Estado.

Vaca Narvaja y el secretario del juzgado, Miguel Ceballos, explicaron que en Loma del Torito se produjo un gran enterramiento clandestino de víctimas asesinadas en La Perla y en otros circuitos represivos de Córdoba.

Los indicios reunidos durante los últimos años apuntan a que, posiblemente en 1979, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitó la Argentina, los cuerpos fueron removidos y trasladados con maquinaria pesada hacia otro destino. La intervención clandestina dejó parte de los restos en el lugar, constituyendo evidencias de los crímenes cometidos.

En mayo, cuando el juez y el secretario viajaron a Neuquén para participar de una charla, había 91 perfiles genéticos en investigación. En esos días, Vaca Narvaja iniciaba junto al EAAF la campaña 2026 de extracción de restos en la zona investigada.

Los métodos avanzados de identificación genética permitieron establecer la identidad de restos óseos dispersos en un sector del predio militar, en el interior del monte cordobés. El lugar había sido localizado a partir de una antigua fotografía aérea que mostraba un pequeño claro.

Los hallazgos aportaron nuevas evidencias sobre los crímenes cometidos durante la dictadura. Mara Salto, estudiante universitaria, integrante de la Juventud Universitaria Peronista en la carrera de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba y militante montonera, fue secuestrada a los 20 años, asesinada y enterrada clandestinamente.

El próximo viernes, el Juzgado Federal de Córdoba y los familiares brindarán una conferencia de prensa en la que se darán a conocer las identidades de las personas cuyos estudios genéticos arrojaron resultados positivos superiores al 90 por ciento.

La familia Salto viajará a Córdoba para participar de ese encuentro, que marcará una nueva etapa en la historia familiar: la confirmación de la identidad de Mara, a 50 años de su secuestro.


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Autor: admin