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El pasado mes de julio, un vecino de Valcheta encontró un cóndor totalmente debilitado e imposibilitado de volar. Tras dos meses de recuperación, fue liberado en Sierra Grande. El ave se llama “Kurruf”, que en lengua mapuche significa «viento». Daniela Reygert, bióloga del Programa de Conservación de Cóndor Andino del Ecoparque de Buenos Aires, intervino en el rescate y dialogó con Tarde Viva (Radio Seis) sobre su experiencia.

Si bien indicó que ha participado en varios rescates, aseguró que este fue particular: “Kurruf fue liberado en el 2021 como un juvenil que no tenía experiencia de vuelo. Acá, en la base de campo en Sierra Pailemán, aprendió a volar, a buscar comida y refugio. Cuando nos enteramos de su rescate nos preocupamos, llegamos y lo vimos en muy mal estado. No podía volar, estaba muy decaído y con muy bajo peso”, indicó.Ella, junto al resto del equipo, volvió a capturar al animal y lo trasladó a la Fundación Temaikén, donde le practicaron una atención primaria completa. “El equipo veterinario por suerte le hizo el tratamiento adecuado y muy rápido, y eso hizo que en muy poco tiempo se rehabilitara y estuviera ahora volando otra vez por los cielos patagónicos”, manifestó.

Consultada sobre qué le ocurrió a Kurruf para llegar a ese estado, indicó que el organismo del ave estaba deprimido. Si bien los análisis médicos no arrojaron ni infecciones ni bacterias, analizó que pudo haber ingerido algo venenoso. “Una de las principales amenazas que tiene el cóndor es que se alimenta de cebos tóxicos, los cuales no están dirigidos al cóndor sino al puma. Al ser carroñero, el cóndor baja a comer y, como no puede distinguir si lo que come tiene veneno o no, termina muriendo. Puede que haya quedado algún resto de veneno y que eso haya hecho que se descompensara, pero es muy difícil de detectar”, explicó.La bióloga aseguró que participar en estas liberaciones reafirma su vocación: “Hace bastantes años que trabajo con la especie y la verdad es que todas las liberaciones son diferentes, porque todos los cóndores son diferentes; son emocionantes”, aseguró.

Luego, describió cómo es el proceso de liberación. Generalmente, al abrir la jaula, el cóndor evalúa dónde está, sale, se toma su tiempo para terminar de analizar el escenario y, cuando se siente seguro, levanta vuelo. “Kurruf es el primer cóndor adulto que se libera en Sierra Grande. Elegimos Sierra Grande porque es una zona que él conoce; ya sabe volar por esos cerros, dónde buscar comida y refugio. Diferentes son las liberaciones que nosotros hacemos en la base de campo en Sierra Pailemán, que son de ejemplares que no tienen experiencia de vuelo”, dijo, e indicó que en esos casos se procede al aislamiento humano (evitar el contacto visual o físico con las personas) para garantizar que las aves no asocien al ser humano como fuente de alimento o protección y puedan sobrevivir por sus propios medios.

 

Fuente: Bariloche 2000


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Autor: admin