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En una decisión que trasciende lo meramente administrativo para adentrarse en el terreno de la identidad y la reparación emocional, una mujer logró que la Justicia de Río Negro le permita cambiar oficialmente su apellido. Lo hizo para romper el último vínculo formal que la unía a un padre ausente y violento, eligiendo en su lugar el apellido de la abuela materna, el linaje con el que realmente se identifica y donde encontró contención.

La resolución fue dictada por el Juzgado de Familia de El Bolsón, que hizo lugar a la demanda tras considerar acreditados los "justos motivos" que establece el Código Civil y Comercial para estas excepciones. Para la magistrada a cargo del caso, las pruebas presentadas en el expediente fueron contundentes para demostrar que el apellido del progenitor no representaba en absoluto la identidad de la mujer y que el elegido reflejaba, en cambio, los vínculos familiares genuinos con los que ella se siente parte.

Un pasado de violencia y ausencia

En su presentación ante el Poder Judicial, la mujer relató una historia atravesada por el abandono y la violencia. Su progenitor nunca asumió las responsabilidades parentales y, tras la separación de sus padres, ella perdió todo contacto con esa rama familiar. Portar ese apellido, explicó, le generaba un profundo dolor, incomodidad y rechazo. Incluso detalló que, mucho antes de iniciar el trámite, ya evitaba utilizarlo: firmaba únicamente con su nombre y había solicitado que en el ámbito escolar la identificaran de otra manera.

Sin embargo, su pedido fue un paso más allá de la simple supresión. En lugar de adoptar el apellido de su madre, como suele ser habitual en estos casos, la mujer solicitó expresamente llevar el de su abuela materna. Argumentó que ese era el linaje con el que había construido su identidad y el que expresaba un verdadero sentido de pertenencia hacia la familia que le brindó contención y afecto.

La vida cotidiana como prueba

Este argumento encontró un sólido respaldo en la prueba reunida durante el proceso. La jueza destacó un elemento clave: la mujer ya utilizaba el apellido de su abuela en distintos ámbitos de su vida cotidiana mucho antes de pensar en la vía judicial. Así lo demostraba su perfil en la red social Facebook, donde ya figuraba con ese nombre, y también en la denominación de un emprendimiento personal que había iniciado. Estos hechos fueron interpretados por la magistrada como una evidencia de que esa identidad no era una elección caprichosa, sino la expresión de una realidad afectiva preexistente.

El respaldo de la psicología forense

La pericia psicológica elaborada por el Cuerpo de Investigación Forense resultó determinante para la sentencia. El informe concluyó que la portación del apellido del progenitor afectaba profundamente la salud emocional de la mujer y que una resolución favorable a su pedido sería vivida como un gran alivio, ya que permitiría adecuar su identidad legal a la realidad vincular con la que ella realmente se reconoce.

Durante todo el trámite, no se registraron oposiciones al cambio. El Ministerio Público Fiscal, el Registro Civil de Río Negro y los demás organismos que intervinieron en el expediente coincidieron en que no existían objeciones para que el pedido prosperara, allanando el camino para la decisión judicial.

"El nombre es un atributo esencial de la personalidad"

Al resolver, la magistrada recordó que el nombre constituye un atributo esencial de la personalidad y que, si bien la ley protege su estabilidad en pos de la seguridad jurídica, admite excepciones cuando existen motivos fundados que así lo justifiquen. En este caso, entendió que la afectación invocada por la mujer había quedado acreditada fehacientemente y que el apellido elegido representaba los vínculos familiares y la pertenencia que ella reconoce como propios.

La sentencia no solo ordenó suprimir el apellido del progenitor y reemplazarlo por el de la abuela materna, sino que también dispuso la actualización de todos sus datos registrales. Además, una vez que la resolución quede inscripta en el Registro Civil, se comunicará el cambio a las entidades financieras donde la mujer figura como cliente, para que su nueva identidad sea reconocida en todos los aspectos de su vida.

Este fallo no solo resuelve un caso particular, sino que sienta un precedente sobre el derecho a la identidad dinámica y la posibilidad de desvincularse legalmente de un pasado doloroso, abrazando el linaje que realmente representa el amor y la pertenencia.


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Autor: Adminn25