Ventas telefónicas que confunden a los consumidores: invocan al banco Patagonia
No dicen qué venden, confunden a la gente y hasta utilizan tonos agresivos.
Los viejos engaños telefónicos mutan. Cambian el libreto, las palabras y hasta el tono de voz, pero mantienen el mismo objetivo: lograr que la persona del otro lado de la línea acepte un servicio que nunca tuvo intención de contratar.
En los últimos días volvió a aparecer una modalidad que comienza con una llamada aparentemente informativa. El interlocutor se presenta como representante de una empresa que "trabaja con las tarjetas" de un banco o de una entidad financiera. Cinco personas consultadas por este medio aludieron a que invocaban a una empresa que trabaja para el Banco Patagonia. La conversación arranca hablando de supuestos beneficios ya disponibles para el cliente: líneas telefónicas de consulta, descuentos en comercios, farmacias, ópticas, atención médica y otros servicios.
Durante varios minutos no se menciona que se trata de una venta.
Recién avanzada la conversación, y muchas veces de manera rápida o poco clara, aparece el dato más importante: el servicio tiene un costo mensual que comenzará a cobrarse luego de un período promocional gratuito.
Es allí cuando muchos consumidores descubren que aquello que parecía ser una simple comunicación informativa era, en realidad, una oferta comercial.
Otra característica que se repite es la insistencia cuando el cliente manifiesta que no desea contratar el servicio.
En lugar de aceptar la negativa, algunos operadores vuelven sobre los supuestos beneficios, preguntan reiteradamente por qué la persona no quiere acceder a la promoción e incluso modifican el tono de la conversación para intentar revertir la decisión.
El problema no es solamente la insistencia. También preocupa la forma en que se presenta la propuesta: primero se instala la idea de que el beneficio ya existe o que forma parte de los servicios habituales de una tarjeta bancaria y recién después se informa que implica un costo.
Ese orden puede inducir a error, especialmente en adultos mayores o personas que creen estar hablando directamente con su banco.
En muchos casos, además, los operadores conocen datos personales del cliente, como nombre completo, documento o información vinculada a sus productos financieros.
Si bien esos datos pueden provenir de bases comerciales legalmente obtenidas o compartidas entre empresas con autorización previa, para quien recibe la llamada resulta difícil distinguir si realmente está hablando con su banco o con una empresa externa que comercializa servicios.
Esa confusión suele jugar a favor de la venta.
Cómo actuar ante una llamada de este tipo
Especialistas en defensa del consumidor recomiendan algunas pautas básicas:
Preguntar desde el comienzo qué empresa realiza la llamada y si se trata de una venta.
Solicitar que informen el costo total mensual antes de escuchar la promoción.
No dejarse llevar por frases como "usted ya tiene este beneficio" o "es sin cargo", sin confirmar qué ocurrirá una vez finalizado el período promocional.
Si no se desea contratar el servicio, expresar la negativa de manera clara y finalizar la comunicación.
Ante cualquier duda, cortar la llamada y comunicarse directamente con el banco a través de sus canales oficiales.
La información también es un derecho
Las ventas telefónicas son una herramienta comercial legítima cuando se realizan con información clara, completa y sin presiones.
El problema aparece cuando la oferta se presenta como un beneficio ya adquirido, cuando el precio queda relegado a un segundo plano o cuando la negativa del consumidor no es respetada.
Las modalidades cambian con el tiempo, pero el mejor antídoto sigue siendo el mismo: escuchar con atención, hacer preguntas y recordar que ningún consumidor está obligado a aceptar una contratación por teléfono, por más insistente que sea el discurso del vendedor.
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