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En una jornada que quedará grabada en la memoria de los familiares y de la Armada Argentina, el juicio oral por el hundimiento del submarino ARA San Juan llegó a su fin este miércoles 8 de julio. El tribunal dio a conocer los veredictos luego de más de cuatro meses de debate y casi nueve años de espera, cerrando así un capítulo de dolor e incertidumbre para los deudos de los 44 tripulantes que perdieron la vida el 15 de noviembre de 2017.

La audiencia, que comenzó a las 9 de la mañana, tuvo un clima de alta carga emotiva e institucional. Antes de que se conocieran las sentencias, los imputados hicieron uso de su derecho a las "últimas palabras", defendiendo su inocencia y cuestionando duramente el accionar de la Fiscalía.

El duro descargo de López Mazzeo

El contraalmirante retirado Luis Enrique López Mazzeo, exjefe del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, fue el único de los acusados en ser absuelto. En su extenso alegato, el oficial no dudó en apuntar contra el Ministerio Público Fiscal, acusándolo de basar su acusación en "conjeturas" y de buscar una "ambición personal".

"No sabía que en un proceso penal como este podía concluir con la Fiscalía fundando su acusación en una serie de conjeturas hilvanadas con hechos tergiversados y testimonios recortados antojadizamente o abiertamente omitidos", disparó el capitán.

López Mazzeo defendió el estado operativo del submarino al momento de zarpar, asegurando que todos los informes técnicos —incluso los presentados por la propia Fiscalía— confirmaban que el ARA San Juan estaba en condiciones óptimas. "Al día de hoy no sabemos por qué se fue el buque, pero sin embargo nos acusan. Entonces, ¿para qué fue el juicio?", interpeló.

Uno de los momentos más tensos de su declaración ocurrió cuando reivindicó públicamente a Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos, quien terminaría siendo condenado: "En los momentos más difíciles tuvo la templanza para actuar profesionalmente, pese a que todo el resto de la institución dudaba de sus conocimientos profesionales. Y él estuvo en lo correcto. Quiero hacerlo público acá: él estuvo en lo correcto y agradezco haberle hecho caso".

La "soledad del comando" y el luto institucional

Por su parte, el exjefe del área de Operaciones, Hugo Miguel Correa, también proclamó su inocencia y recurrió a una metáfora marinera para dirigirse a los jueces. "Ustedes, señores jueces, están haciendo las veces de comandante de ese buque. Van a evaluar qué puede hacer y qué no puede hacer. Lo que decidan va a impactar. Esa toma de decisión es lo que en la Marina llamamos la soledad del comando", expresó.

Correa dedicó gran parte de su tiempo a recordar con profunda emoción a los 44 tripulantes fallecidos, a quienes describió como profesionales "bien adiestrados y felices" al momento de zarpar en octubre de 2017. "Todos los que vestimos este uniforme sabemos que nos preparamos para la guerra y que el mar es un entorno con peligro. Ellos honraron ese juramento hasta el final", concluyó, calificando la pérdida como un "luto institucional profundo".

Las condenas

El tribunal desestimó los pedidos de absolución de la mayoría de los procesados y dictó sentencias condenatorias en función de la cadena de mandos. Las penas impuestas oscilan entre los 2 y los 5 años de prisión y alcanzan al capitán de navío Claudio Villamide, al capitán de navío Héctor Aníbal Alonso (exjefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos) y al capitán de fragata Hugo Correa.

El único rionegrino entre los 44 héroes

En medio de la cobertura del fallo, la comunidad de Sierra Grande, en Río Negro, mantiene vivo el recuerdo de Mario Armando Toconás, el único tripulante de esa provincia que viajaba a bordo del submarino. Aunque nació en San Salvador de Jujuy, fue en Sierra Grande donde se crió, estudió y formó su identidad.

Toconás, de 36 años al momento de la tragedia, era suboficial segundo (ascendido post mortem) y se desempeñaba como sonarista en el sector de armas submarinas. Egresó de la Escuela de Suboficiales de la Armada en 2002 y se recibió como submarinista en 2010. Al momento del hundimiento, estaba casado, tenía un hijo de 8 años y su esposa se encontraba embarazada de cuatro meses.

Su comunidad lo recuerda con orgullo a través de diversos homenajes: un monumento en la costanera de Playas Doradas, la Escuela Primaria Nº 360 que lleva su nombre y la Maratón "Héroe del Mar – Mario Armando Toconás", que se realiza cada año para ejercitar la memoria activa en la región.

Con la lectura de esta sentencia, que incluyó el testimonio de decenas de peritos y sobrevivientes de la burocracia militar, la Justicia cierra el debate oral de una de las tragedias más dolorosas de la historia argentina reciente. Queda ahora esperar los recursos que las defensas podrían presentar ante instancias superiores.


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Autor: Adminn25