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Durante casi dos décadas, María (nombre preservado) sostuvo bandejas con bebidas en un casino de Las Grutas, en la costa rionegrina. Su jornada, de siete u ocho horas, transcurría de pie, con movimientos constantes de brazos y hombros. Ese desgaste silencioso terminó en un expediente judicial que acaba de darle la razón, aunque de forma parcial.

En agosto de 2023, su salud se quebró. La trabajadora denunció ante su aseguradora de riesgos del trabajo (ART) que padecía insuficiencia venosa crónica y tendinitis en el hombro izquierdo, y que ambas dolencias eran consecuencia directa de sus tareas. Pero Prevención ART rechazó el reclamo de plano. Sin otra vía, la moza promovió una demanda laboral para que se reconociera el origen profesional de sus enfermedades y se le abonara la indemnización correspondiente.

El punto de inflexión llegó con la intervención del Cuerpo de Investigación Forense. La pericia médica fue concluyente: las várices estaban vinculadas a la permanencia prolongada de pie, y la tendinitis del hombro izquierdo, a los movimientos repetitivos y al transporte habitual de bandejas. Sin embargo, el informe también reveló que la mujer ya había cobrado años atrás una indemnización por la insuficiencia venosa, por lo que la nueva incapacidad indemnizable quedó reducida a las secuelas del hombro.

Al analizar el caso, el juez que emitió el primer voto subrayó que la pericia estaba debidamente fundada y que no existían razones para apartarse de sus conclusiones. Además, remarcó un detalle procesal clave: la aseguradora no contestó la demanda en tiempo y forma, lo que permitió presumir ciertos los hechos afirmados por la trabajadora, presunción que además se vio reforzada con la prueba incorporada al expediente.

Con esos fundamentos, la Cámara del Trabajo de Viedma hizo lugar parcialmente a la demanda y condenó a Prevención ART a pagar la indemnización por la incapacidad laboral permanente parcial derivada de la tendinitis en el hombro izquierdo. El fallo no alcanza a las várices, pero sienta un precedente sobre la importancia de la pericia forense y la carga probatoria en casos de enfermedades de larga gestación.

El abogado de la trabajadora, en diálogo con este medio, valoró el reconocimiento “aunque sea acotado” y recordó que “muchas tareas consideradas livianas esconden lesiones que se cronifican con los años”. Desde la ART, en tanto, no emitieron declaraciones sobre el fallo. La sentencia, que ya se encuentra firme, abre el debate sobre las condiciones ergonómicas en el sector de juegos y hotelería, donde el personal de sala suele acumular horas de pie sin pausas adecuadas.


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Autor: Adminn25