El "escudo" sanitario de la Patagonia: cómo el estatus diferenciado impulsa exportaciones récord al mundo
A través de un trabajo articulado entre el Senasa, los gobiernos provinciales y el sector privado, la región blinda sus fronteras zoofitosanitarias para consolidarse en los mercados internacionales más exigentes.
La Patagonia argentina no solo es un emblema turístico global, sino también una potencia agroalimentaria en plena expansión. Bajo el lema "Patagonia región única, sanidad diferenciada", el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) viene consolidando una fuerte estrategia conjunta con las provincias y los productores locales para proteger el patrimonio sanitario del sur del país, una condición clave que le abre las puertas a los comercios exteriores más complejos del planeta.
Este esfuerzo se traduce en números contundentes. Según los balances consolidados del último año (2025), el sector frutícola regional logró certificar para exportación un volumen imponente: 337.835 toneladas de peras, 91.547 toneladas de manzanas y 5.295 toneladas de cerezas. Por su parte, la producción de cebolla en la región sur ya concentra el 50% del total nacional y representa casi el 100% de las exportaciones de este cultivo en Argentina.
La ganadería y la pesca no se quedan atrás. Con un stock que supera las 6,5 millones de cabezas ovinas, la región despachó al mundo 28.000 toneladas de lana y 4.766 toneladas de carne ovina de alta calidad. En tanto, la actividad pesquera alcanzó las 380.000 toneladas certificadas, con un fuerte protagonismo de productos estrella como el langostino, el calamar y la merluza.
Las claves de una región única
¿Por qué la producción patagónica tiene este valor agregado? La respuesta está en su estatus sanitario diferenciado. La región está oficialmente reconocida como zona libre de Moscas de la Fruta y de la polilla de la vid (Lobesia botrana). Además, cuenta con el prestigioso reconocimiento de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación desde el año 2002.
Sostener este estatus requiere de un "escudo" permanente. El corazón de esta estrategia es la Barrera Zoofitosanitaria Patagónica, un sistema de control compuesto por 12 puestos fijos y 3 móviles estratégicamente distribuidos. Allí se fiscaliza de manera estricta el ingreso de equipajes y mercaderías comerciales para evitar la introducción de plagas o enfermedades que pongan en riesgo el trabajo de miles de argentinos.
Un compromiso colectivo: el rol de los viajeros
Este blindaje no depende únicamente de las autoridades; requiere del compromiso de toda la comunidad y, fundamentalmente, de quienes visitan la región.
De cara a los movimientos turísticos y comerciales en el sur del país, desde el Senasa recuerdan a los viajeros la prohibición de ingresar productos de origen animal o vegetal que no hayan pasado por los controles correspondientes. Mantener la sanidad patagónica es una tarea compartida que impacta directamente en el motor económico de la región.
📺 Mirá el informe completo
Para conocer en detalle cómo funcionan los controles y el impacto de estas medidas en el sector productivo, podés ver el video institucional del Senasa ingresando a este enlace:
Adminn25
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