A 18 años del crimen de Atahualpa Vinaya, la comunidad de Viedma volvió a exigir justicia frente al Poder Judicial
El joven fue asesinado de un disparo en 2008 y el caso permanece impune. Familiares y organizaciones reclaman que se esclarezca el hecho y se castigue a los responsables, mientras denuncian irregularidades y encubrimiento policial.
La tarde de este lunes 15 de junio, una multitud se congregó frente al Palacio de Justicia de la provincia para conmemorar un nuevo aniversario del asesinato de Ángel Atahualpa Martínez Vinaya, ocurrido hace exactamente 18 años. El reclamo de justicia, que ya se volvió histórico en la región, volvió a escucharse con fuerza: el crimen sigue impune y el Estado, según denuncian los presentes, nunca logró dar con los responsables.
El crimen que marcó a una generación
Atahualpa tenía apenas 19 años cuando, en la madrugada del 15 de junio de 2008, salió del pub Miloca en Viedma y nunca regresó. Al día siguiente, su cuerpo fue hallado sin vida en un descampado detrás del barrio Los Fresnos. Había sido ejecutado por la espalda con un disparo de arma de fuego calibre 22.
Desde el primer momento, la investigación estuvo salpicada por denuncias de irregularidades graves, encubrimiento policial y negligencia judicial. En 2014, los únicos imputados fueron absueltos por falta de pruebas, y en 2018 la Cámara de Apelaciones confirmó el fallo, dejando el caso en el más absoluto vacío legal.
La falta de respuestas no solo derivó en la impunidad del crimen, sino que también motivó procesos políticos: la fiscal de la causa, Daniela Zágari, fue sometida a un jury de enjuiciamiento, y el juez de instrucción Carlos Reussi recibió fuertes cuestionamientos por su desempeño.
El legado de Julieta Vinaya y la lucha colectiva
Durante más de una década, la madre de Atahualpa, Julieta Vinaya, se convirtió en el rostro y la voz de la exigencia de justicia. Su incansable militancia visibilizó la complicidad estatal y policial, y su lucha inspiró la creación de organizaciones que acompañan a víctimas de violencia institucional en toda la región. Julieta falleció en años recientes, pero su legado sigue intacto.
Este lunes, quien tomó la palabra en nombre de la familia fue Ricardo Vinaya, tío de Atahualpa y hermano de Julieta. Con emoción pero con la firmeza que caracteriza al reclamo, dialogó con la prensa frente al Palacio de Justicia:
"Muchas gracias por la presencia de ustedes, porque siempre la prensa acompaña a difundir un movimiento realmente de alma, de corazón. 18 años, ya un tiempo largo. Estamos aquí frente al Palacio de la Justicia para hacer oír nuestra voz, nuestra presencia, de que no hemos perdido la memoria. Al contrario, la seguimos multiplicando. Y un día casi ya, donde Juli no está más, que movilizaba, pero seguimos nosotros y seguirán otras generaciones."
"Tus sueños serán los nuestros"
El cartel luminoso que preside el reclamo familiar y comunitario reza una frase que ya se volvió emblema: "Tus sueños serán los nuestros". Ricardo Vinaya explicó su significado:
"Seguimos los sueños de Atahualpa, que eran maravillosos. Un joven con mucha esperanza, con mucha solidaridad, con mucho compromiso con sus raíces de pueblos originarios. Seguramente Francisco está aquí acompañándote. Podría decir varias cosas realmente muy nobles de un joven realmente de un espíritu saludable en todo sentido. Y estamos aquí, no nos olvidamos y es la esencia, es la luz que nos marca, tanto Atahualpa como Julieta."
Recordó también la calidez humana de su hermana:
"Julieta era realmente mi hermana, la menor de todos. Con 50 años se nos fue de este mundo. Llegábamos a la casa de ella y enseguida se movilizaba: 'Bueno, ¿qué les puedo ofrecer? ¿Quieren quedarse a dormir?'. Era ese de alma, de corazón realmente. Estamos por eso aquí, tratando de seguir esos caminos."
Una comunidad que no olvida
El acto de este 15 de junio no fue un mero recordatorio. Fue una exigencia activa al Estado para que se reabra la investigación y se condene a los culpables. Organizaciones de derechos humanos, vecinos, referentes sociales y familiares se dieron cita para reafirmar que la impunidad no puede eternizarse.
Mientras no haya justicia, la comunidad promete mantener viva la memoria de Atahualpa. Como sentenció Ricardo Vinaya al cierre de su alocución: "Es la esencia, es la luz que nos marca". Una luz que, 18 años después, sigue encendida y exigiendo respuestas.
Adminn25
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