En Viedma también se hizo sentir el reclamo al gobierno de Milei por las universidades
Hubo una gran concentración con marcha y lectura de documento.

Viedma volvió a convertirse este martes en una de las tantas ciudades del país donde la defensa de la universidad pública reunió a miles de personas detrás de una misma consigna: sostener una educación abierta, gratuita y accesible frente al ajuste nacional.
Desde temprano comenzaron a concentrarse estudiantes, docentes, trabajadores no docentes, gremios, organizaciones sociales y familias enteras. Algunos llegaron con banderas universitarias; otros, con carteles hechos a mano. También hubo mates compartidos, bombos y bufandas apretadas hasta la nariz en una tarde helada que, lejos de enfriar el ánimo, terminó dándole a la movilización un tono todavía más potente.
La escena se repitió en distintos puntos del país, con Plaza de Mayo como epicentro nacional. Pero en la capital rionegrina la convocatoria también mostró músculo propio. Dos columnas avanzaron desde distintos sectores de la ciudad y terminaron uniéndose sobre el boulevard Contin antes de enfilar hacia la plaza San Martín, que quedó completamente colmada para el acto central.
El recorrido estuvo atravesado por cánticos en defensa de la educación pública y cuestionamientos directos al rumbo económico del gobierno de Javier Milei. Las voces subían entre redoblantes y aplausos: reclamos salariales para docentes y trabajadores universitarios, exigencias de financiamiento para las casas de estudio y advertencias sobre el deterioro del sistema científico nacional.
Ya en el escenario montado frente a la plaza, la lectura del documento consensuado condensó buena parte de las preocupaciones que atraviesan hoy al ámbito universitario y científico. Hubo críticas a los recortes presupuestarios, pedidos de actualización salarial y una fuerte defensa de organismos ligados a la investigación y el desarrollo tecnológico.
Entre los pasajes más celebrados apareció la reivindicación del Conicet, el INTA, el INTI, Arsat, Invap y la Comisión Nacional de Energía Atómica. “No al cientificidio”, se escuchó entre la multitud, en una consigna que mezcló ironía, bronca y preocupación genuina por el futuro del sistema científico argentino.
El documento también puso el foco en la situación social. Se reclamó asistencia para comedores y merenderos comunitarios, políticas de urbanización para barrios populares y medidas que permitan sostener la permanencia de estudiantes dentro del sistema universitario, entre ellas el boleto estudiantil gratuito.
La jornada tuvo además un fuerte componente ligado a los derechos humanos. Durante la lectura hubo cuestionamientos al vaciamiento de áreas nacionales vinculadas a memoria, verdad y justicia. Y cuando desde el escenario pronunciaron el “Nunca Más”, la plaza respondió casi al unísono, en uno de los momentos más emotivos de la tarde.
La movilización terminó sin incidentes, pero dejó una imagen difícil de ignorar: varias generaciones marchando juntas bajo el mismo reclamo. Jubilados junto a estudiantes secundarios. Docentes universitarios caminando al lado de trabajadores estatales. Padres cargando chicos sobre los hombros mientras sonaban los bombos.
En tiempos donde la discusión pública parece resumirse a números y recortes, la universidad volvió a ocupar la calle. Y en Viedma, al menos por unas horas, el centro de la ciudad habló el idioma de las aulas.


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