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En una emotiva audiencia de cesura celebrada hoy en los tribunales locales, la Fiscalía y la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes solicitaron de manera unánime una pena de 20 años de prisión efectiva para un hombre declarado penalmente responsable de abusar sexualmente de cuatro hermanas, todas menores de edad al momento de los hechos. El agresor era considerado por las niñas como un miembro de su propia familia.

El imputado ya había sido hallado culpable el pasado 17 de abril, tras admitir su autoría en una serie de abusos sexuales simples y agravados por acceso carnal, cometidos con el agravante de su rol de guardador.

El rol clave de la ESI para romper el silencio

Según expuso la fiscal del caso, el horror salió a la luz gracias a un taller de Educación Sexual Integral (ESI) dictado en una escuela primaria. Allí, una de las niñas rompió el silencio y relató los ultrajes que sufría por parte de quien llamaba su «tío». Ese primer develamiento permitió, de forma progresiva, identificar que sus otras tres hermanas también habían sido víctimas del mismo agresor.

Un vínculo de confianza transformado en calvario

La acusación describió un escenario de manipulación y asimetría de poder. El condenado se valió de la extrema confianza del entorno y de la vulnerabilidad económica de la familia, presentándose ante las niñas como «el que ayudaba a mamá» o «el que traía comida».

Los hechos ocurrieron en dos etapas: entre 2012 y 2018 contra dos hermanas (hoy mayores), y entre 2021 y 2024 contra las dos menores. El impacto destruyó la dinámica familiar: las niñas callaron por años por temor a no ser creídas por sus propios padres.

Secuelas psicológicas alarmantes

Durante los alegatos, un perito psicólogo forense detalló el cuadro de estrés postraumático que presentan las víctimas (cuyas edades oscilaban entre los 9 y 17 años al momento de las pericias). El profesional descartó cualquier indicador de simulación y enumeró graves secuelas: insomnio, miedo constante, angustia, sentimientos de culpa y vergüenza, temblores, transpiración, entumecimiento, irritabilidad y cuadros de anorexia.

A su turno, el Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes adhirió al pedido de 20 años de cárcel, calificando el caso como «particularmente perverso y plagado de amenazas», y reveló que las víctimas padecen conductas autodestructivas. «En mi carrera, nunca vi un caso similar», afirmó.

El planteo de la Defensa

Por su parte, la Defensa Penal Pública solicitó la pena mínima prevista para la escala penal del delito. Si bien aclaró que sus argumentos no buscaban justificar las acciones, pidió al tribunal ponderar la historia de vida del acusado: un hombre marginalizado, sin escolarización, indocumentado desde su llegada al país siendo niño, y abandonado por un familiar a temprana edad. Además, solicitó valorar que el acusado evitó el juicio oral al reconocer su autoría.

El Tribunal de Juicio de Viedma dará a conocer la sentencia definitiva con el monto de la pena en los próximos días.


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Autor: Adminn25