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En los últimos días fue eliminado el mural que homenajeaba a Silvia Vázquez Colque en la esquina de Álvaro Barros y Winter, en Viedma. La obra, realizada en 2018, fue cubierta con pintura blanca y reemplazada por un cartel publicitario pintado a mano que promociona un servicio de viandas y catering bajo la frase “Sabores inesperados”.

El mural representaba el rostro de Silvia Vázquez Colque, comerciante del barrio Lavalle y víctima de femicidio. Su desaparición ocurrió en junio de 2017 y su cuerpo nunca fue hallado. En 2019, su marido, Marcos Thola, fue condenado a prisión perpetua como autor del crimen.

Desde su creación, la imagen se había convertido en un punto simbólico dentro de la ciudad. Diversas organizaciones y vecinos lo utilizaban como lugar de encuentro en fechas vinculadas a la memoria y los reclamos por violencia de género, como el 8 de Marzo.

La intervención generó expresiones de rechazo en redes sociales, donde usuarios señalaron el valor que el mural tenía como espacio de recordación colectiva.

El caso judicial

En diciembre de 2019 el Tribunal integrado por los jueces Marcelo Álvarez, Juan Brussino Kain y Adrián Dvorzak condenó a Marcos Thola a prisión perpetua por el femicidio de Silvia Vázquez Colque.

La sentencia estableció que el hecho ocurrió entre la noche del 4 de junio y la mañana del 5 de junio de 2017 en Viedma. El Tribunal consideró probado que Thola dio muerte a su ex pareja mediante un mecanismo violento no determinado y posteriormente ocultó el cuerpo.

Los magistrados descartaron la hipótesis de una desaparición voluntaria al señalar la interrupción total de comunicaciones con su entorno y la ausencia de contacto con sus hijos desde esa fecha.

También se valoró como antecedente un contexto previo de violencia de género: Thola había sido condenado meses antes por lesiones agravadas tras atacar a Silvia con un cuchillo.

Respecto de la ausencia del cuerpo, el Tribunal sostuvo que ese hecho impidió obtener pruebas directas sobre la mecánica exacta de la muerte, aunque consideró que el tiempo transcurrido entre la desaparición y la denuncia favoreció la eliminación de rastros.

La sentencia concluyó que existía una relación marcada por violencia sistemática y dominación, y subrayó el daño generado no solo a la víctima directa sino también a su entorno familiar, en especial a sus hijos, quienes quedaron sin posibilidad de realizar el duelo.

El fallo estableció además que el Estado debe continuar la búsqueda del cuerpo.


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Autor: Addmin25