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María Andria, concejal de Viedma, votó a favor del Presupuesto 2026 en un acto de “responsabilidad institucional” para asegurar la gobernabilidad y el funcionamiento básico de la ciudad. Sin embargo, realizó una fuerte crítica a la gestión municipal, deslindando su apoyo político del silencio ante lo que considera un abandono progresivo de la capital provincial.

En su intervención, Andria enumeró una serie de problemáticas que afectan a los vecinos: plazas y juegos deteriorados, calles con baches, una costanera descuidada y espacios públicos sucios. Señaló que esta realidad contrasta con el esfuerzo impositivo de la ciudadanía.

La edil cuestionó la falta de planificación y continuidad en la gestión, al observar que varios objetivos no cumplidos del presupuesto anterior se repiten en el nuevo, sin que se evidencien avances. “Esto refleja fallas en las prioridades”, afirmó.

Otro punto de reclamo fue la falta de diálogo con las Juntas Vecinales, cuyas propuestas para el Presupuesto Participativo no fueron incorporadas. Asimismo, pidió que el municipio se convierta en un aliado de la producción local, reduciendo trabas burocráticas para emprendedores y generadores de empleo.

Respecto a la seguridad, área de competencia provincial, Andria sostuvo que el municipio tiene responsabilidades ineludibles: garantizar la iluminación, el orden urbano, la señalización y la prevención, además de reactivar el Consejo de Seguridad, actualmente inactivo.

“Tenemos ordenanzas aprobadas que todavía no se aplican. La inseguridad se combate con acciones concretas, no con excusas”, aseveró.

Concluyó con un mensaje claro: “Viedma necesita un gobierno que escuche, que planifique y que ejecute. Nuestro voto acompaña, pero Viedma no puede seguir a la deriva”. Su posición deja en evidencia un apoyo condicionado y una fuerte presión para que la administración municipal muestre resultados tangibles.

Autor: Adminn25